Traductor-translate

English French German Spain Italian Dutch Russian Portuguese Japanese Korean Arabic Chinese Simplified

Widget ofrecido por www.ayudaparamiweb.com
Mostrando entradas con la etiqueta El club. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta El club. Mostrar todas las entradas

martes, 24 de enero de 2012

Que paren el Madrid... que yo me bajo


Un monstruo. Un monstruo autodestructivo y suicida. Un monstruo gigantesco que se devora a sí mismo. Eso es el Real Madrid desde hace demasiado tiempo y lo es en una medida mayor a cada año que pasa. Es muy fácil de explicar. Solo existe una institución deportiva en el planeta Tierra que pueda hallarse en una situación competitiva de liderazgo y transmitir, sin embargo, una imagen de hundimiento estrepitoso. Y es un monstruo otrora modélico al que se conoce por Real Madrid.
Una primera vuelta histórica, con 49 puntos y 67 goles a favor -sí, 67, marca absoluta-, no son nada. Un dato lejano y frío, casi invisible. El pasado domingo, después de cerrar un partido vistoso y enérgico con una goleada al Athletic de Bielsa, las tres primeras preguntas de la rueda de prensa posterior ignoraban que sobre el césped hubiera sucedido nada. Hoy, antesala del que se supone es el mejor partido que se puede ver en el universo balompédico, sigue el ruido. Mou discute con sus jugadores. División. Clanes. El entrenador amenaza con irse. "Don Imprescindible se hace el interesante", títula con grandes caracteres el AS, inquieto por la estela de su competidor, Marca, que prendió la mecha con la famosa portada del domingo. Y el madridismo entregado. Lo dicho, un monstruo. 
En este club, a poco que uno lo mire, casi nada tiene sentido y no queda nadie inocente en tan dolorosa conclusión. No lo es, para empezar, Florentino Pérez, presidente entregado a los aledaños frívolos y huidizo del balón. Su estilo, con presentaciones megalómanas y fuegos artificiales, no es ajeno al sainete. Quizás sea, incluso, su semillero. Los despidos fulminantes de entrenadores, el dineral dilapidado, los Zidanes y Pavones y el discurso contrario, Valdano sí, Valdano no, Valdano sí, Valdano no. Bandazos. Ostentosa declaración de que no hay un plan. 
De la mano, la prensa. Aquí hay tomate cambió el paradigma. No inventó uno nuevo el programa, claro, pero con su éxito se reforzó la gran mentira: es noticia lo que interesa y lo que da que hablar. Y no. La libertad de información es un derecho sagrado, tanto que los profesionales tienen una obligación con el servicio público. Ojo, que servicio público y servicio al público no son lo mismo. A veces, de hecho, son lo contrario. No es más noticiosa una bronca por el impacto que genera su conocimiento. El desacuerdo entre un ejecutivo y un subordinado es, bien mirado, pura rutina en el mundo profesional. Lo es también el distanciamiento entre técnicos y jugadores en todas las modalidades deportivas, de todas las categorías, de todos los vestuarios, de todo el mundo. Sin excepción. 
El objeto relevante de discurso del periodismo deportivo debería ser el juego. Lo demás es colorín, necesidad de relleno o puro sensacionalismo, por muchos ingresos que genere y por mucho que marque la agenda y las charlas de barra y pincho de tortilla. Esas charlas a las que se entrega una opinión pública cautiva y desarmada, dispuesta a entrar al trapo y a considerar los regates y los goles elementos subsidiarios. Ay, la afición del Madrid. Ay, ay, ay. Irreflexiva, alejada de la autocrítica y de su rol principal, movida a golpe de discurso ajeno. Entretenida en el clima guerracivilista de las posiciones predeterminadas y, a lo que parece, complaciente con el escenario de cambios permanentes de entrenadores, de deportistas, de dirigentes o de lo que sea. Deseosa de promesas y de marcha. De cotilleos, de fichajes confirmados que no llegan, de droga barata. 
Todos, incluido Mourinho, engordan a la bestia. Las salidas del tiesto, las alusiones crípticas, los dedos agresores o la justificación cínica de acciones injustificables -Pepe, un suponer- no señalan ningún camino que sea bueno. Aumentan la fractura y facilitan munición a quien hace negocio con el escándalo porque un día despide a Pellegrini, al siguiente declara la condición divina de un entrenador portugués y al otro lo nombra propietario de las llaves del Averno. No hay memoria. La gente, el lector, el oyente, el consumidor, se mueve a golpe instantáneo de estímulo. Y no lo tendrá en cuenta. Así estamos.
Este Real Madrid no tiene salvación. Quienes se relacionan con él viven instalados en el sobresalto perpetuo. Su código de conducta es el alboroto incontrolable. Nadie se para, además, a pensar. La pelota dejó de mandar hace demasiado tiempo. Basta con detenerse un segundo y analizar lo que ha ocurrido sobre el césped durante la primera mitad de la temporada. ¿Qué ven? Goleadas, buen juego en general y dos sopapos del equipo que mejor juega al fútbol desde hace años. ¿No lo ven? Es probable, ya que tienen delante una humareda negra y espesa, nacida de un fuego que todos alentamos para que el monstruo se abrase en él cada poco. Una presentación galáctica y tres portadas tamaño sábana y lo resucitamos. Después, lo volvemos a destruir. Y así siempre. Pues que os aproveche. A vosotros y al monstruo suicida. Esto no debería ser mi Madrid.
Me dan ganas de bajarme.

jueves, 9 de septiembre de 2010

La vida sigue igual: plantilla descompensada


Parece que la idea filosófica del "eterno retorno" se ha apoderado de la planificación deportiva del Real Madrid. Pasan los años, los entrenadores y los ejecutivos que gobiernan esa parcela y, por decenas de fichajes que se hagan y millones de euros que se inviertan, los seguidores parecemos condenados a arrancar la temporada con la misma sensación: la plantilla está descompensada. Hasta tal punto es así que nos hemos acostumbrado a una anomalía inexplicable, consistente en comentar con naturalidad en el mes de septiembre las necesidades -clamorosas- que el equipo debe cubrir cuando se abra el mercado de invierno. Algo que, en fin, jamás se permitiría una empresa medianamente seria que moviera una tercera parte del presupuesto que tiene la entidad blanca. 
Hacen falta pocas luces para darse cuenta de que el Madrid 2010-2011 arranca muy corta de efectivos y de calidad en algunas posiciones del campo. La delantera es una de ellas, pues la marcha de Raúl no se ha cubierto con incorporación alguna. Ese asunto tiene un tercio de pase, ya que CR7, aunque no le apetezca, puede jugar en punta. Él haría goles aunque jugara de portero, así que de referencia arriba sería un valor estadístico seguro. Pero el problema más serio radica en el centro del campo, parcela en la que Mourinho cuenta con los dos Diarrá, Gago y un tal Khedira. Pensar en una lesión duradera de Xabi Alonso pone, sencillamente, los pelos de punta ante la perspectiva de que cualquiera de sus colegas tenga que llevar el peso del equipo en la medular. Salvo, claro está, que a Mou no le interese nada el centro del campo para montar su juego ofensivo, por llamarlo de alguna manera. Y luego está lo del lateral izquierdo, que se comenta viendo los resúmenes de los partidos de Sevilla y Lyon de la temporada pasada. En fin. 
Siendo justos, al menos los pensadores del año han recordado que el terreno de juego tiene sus dimensiones a lo ancho y que se pueden utilizar las bandas. Si Di Maria y Pedro León poseen la calidad y el temperamento suficiente para adueñarse de las del Bernabéu, eso es otro cantar. Y luego está lo del mediapunta: Kaká, Canales, Ozil y en gran medida Granero. La saturación es indiscutible y genera un problema serio en la gestión del vestuario si se tienen en cuenta el coste del primero, la proyección del segundo y la gran apuesta de los fichajes del verano que ha sido el tercero. El cuarto, evidentemente, no cuenta. Ninguno de ellos, por cierto, tiene el empaque suficiente para reconvertirse en mediocentro y ser  el sólido nexo -atacante y defensivo- que en el fútbol moderno marca las diferencias. 
O sea, que lo de siempre: plantilla descompensada y a pasar la temporada con el soniquete de los retoques que hacen falta.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Jorge Valdano, de poeta idealista a ejecutivo cínico

“Mourinho es un carisma andante que no se sabe muy bien lo que representa”. El autor de la frase es Jorge Valdano, quien la escribió, con la premeditación que suelen tener los textos impresos, en septiembre de 2008. La oración, que forma parte de un artículo más amplio sobre el entrenador portugués, la publicó un periódico el día 6 del citado mes, justo hace dos años. Se da la circunstancia de que el diario que lo hizo es el de mayor difusión en los quioscos españoles. El Marca lo lee mucha gente. Tanta que, imagino, el columnista Jorge Valdano no cobró del todo mal su creación, cincelada con la elocuencia y precisión que suele demostrar cada vez que hace uso de la palabra, sea en forma escrita u oral.
Hoy Jorge Valdano vuelve a ser el Director General Deportivo de un Real Madrid que tiene al “carisma andante” como entrenador, hasta el punto de que hay quien habla del Mou Team y del Real Moudrid. Sé que han pasado ya tres meses desde su contratación, pero este blog, nacido de un espíritu regenerador de la ética madridista, no puede pasarlo por alto. Valdano aprovechó el acto de presentación del técnico para lanzarse al tema sin necesidad de que se lo inquirieran y vino a decir algo así como que “cuando uno es comentarista habla de muchas cosas, de lo divino y de lo humano”. De esa forma, el argentino rebajaba implícitamente el valor de la palabra para convertirla en algo menor, fruto de la irreflexión o de un calentón.
Lo malo es que a Valdano el calentón de Marca le duró desde mayo de 2005 a septiembre de 2008, por lo que cabe sospechar que la decisión de fichar a Mou contaba con su radical oposición cuando el presidente y la junta directiva –valga la redundancia– pusieron su nombre encima de la mesa. Pero en su primera aparición juntos, y durante todas las semanas que han pasado desde entonces, tocaba aparentar lo contrario. El Director General Deportivo, el mismo que hizo del idealismo y del sentido utilitario de la belleza su bandera tanto personal como profesional, ha cambiado su floreado discurso por conceptos como “liderazgo”, “personalidad” y “sacrificio”. El malabarismo retórico es lo suyo, desde luego. Pero “el rapsoda” al que –eso sí que es una caverna mediática– muchos insultaban por sus aires intelectuales y a quien algunos defendíamos por lo propio, vino a hacer bueno aquello de “ni una mala palabra, ni una buena acción”. Quién nos lo iba a decir a quienes defendíamos al hoy portavoz de desgracias deportivas. El poeta del balompié resultó ser un cínico que, eso sí, sigue sin cobrar del todo mal.

El Real Madrid se juega la hegemonía

(Publicado como Carta al Director en el Diario AS el día 22 de mayo de 2010. Su vigencia, tres meses después, justifica que sea la primera entrada de este blog)

En la gestión de Madrid y Barça se está disputando mucho más que la supremacía deportiva de los próximos años, que ya es decir. Por desgracia para nosotros, los madridistas, se están poniendo las últimas bases para dilapidar definitivamente la idea de que el Madrid "es el equipo de España". El Barcelona evita caer en la comodidad del altísimo nivel alcanzado y ficha a los mejores jugadores nacionales que todavía no estaban en su plantilla. El juego que practica el equipo, la personalidad de la mayoría de sus miembros -empezando por el entrenador- y el hecho de que tengan a los mejores de la selección sólo puede generar simpatía entre los aficionados más jóvenes, que son la base de la fidelidad futura. 
El Madrid, desde unas estrategias de mercado en desuso, vacía de contenido sus señas históricas y se decanta por traer a un entrenador antipático y a supuestas figuras internacionales que sólo contagian desafección en el corazón del madridismo de toda la vida, ese que no es esclavo de las modas ni de la venta de humo. A eso se le suma el despido de un entrenador al que, por primera vez en mucho tiempo, la masa social le perdona los fracasos deportivos mientras el presidente se entrega a un líder en el banquillo que hace ostentación de un estilo barriobajero, resultadista y ramplón. Las estrategias de propaganda, por mucho que se empeñe la cautiva prensa deportiva, no van a servir esta vez. Los socios y seguidores tenemos ojos y neuronas como para entender lo que está ocurriendo en un sitio y en otro. La desilusión no es pasajera, es nuclear. Tiene mucho más que ver con que la pelota entre o no. El partido que estamos perdiendo es muy serio y es la peor derrota que podemos sufrir. Siento verdadera lástima.